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POR UN SERVICIO DE VIGILANCIA GARANTIZADO

En las actuales circunstancias, los servicios de vigilancia, prevención y control privados se han tornado fundamentales para la protección de personas y bienes. Pero no se trata de cualquier prestación, por cierto, sino de aquella que esté garantizada por guardias formados profesionalmente, calificados por su elevada capacitación. Tampoco cualquier organización, sino la que acredite firmeza jurídica, transparencia institucional, así como también documentación fiscal y administrativa en regla.
 
Los requerimientos de vigilancia resultan proporcionales al incremento de la inseguridad, en cuyo contexto el aumento de la delincuencia oficialmente registrada (y que se verifica en distintos segmentos socioeconómicos) es un dato evidente, como lo indican relevamientos nacionales y provinciales.
 
No por casualidad, la inseguridad encabeza el ránking, por así decirlo, de las preocupaciones sociales, sobre todo en la vida urbana, y no ya sólo en sectores periféricos o marginales sino en lugares céntricos adonde la asistencia policial es más visible o tiene mayor presencia.
 
Lo que ocurre, en ese sentido, es que la inseguridad como sensación se exacerba toda vez que al Estado, que ostenta el ejercicio del monopolio de la fuerza, no le resulta posible garantizar la cobertura integral para la protección.

VIGILANCIA INTEGRAL EN CONJUNTOS INMOBILIARIOS

En countries, clubes de campo y barrios cerrados (los “conjuntos inmobiliarios”, según la denominación del nuevo Código Civil y Comercial), los vigiladores privados deben controlar, por lo pronto, el ingreso y egreso de transeúntes y automóviles. Es, por así decirlo, su presencia de primera instancia en ese tipo de urbanizaciones. 

Los procedimientos en este sentido han de ser minuciosos y consisten, en esa primera instancia, en verificar la identidad (nombre y apellido, número de DNI) de las personas ajenas al lugar; los motivos por los cuales concurren, a quiénes buscan y a qué vivienda se dirigen, así como también las chapas patentes, si accedieran en vehículos.

Con un enfoque preventivo en sus tareas, los guardias controlan que no se produzcan situaciones fuera de lo normal o atípicas, que de alguna manera impliquen riesgos para personas y bienes del lugar, o que representen una ruptura de los códigos de convivencia.

La vigilancia debe extenderse, en rigor, a través de rondas permanentes mediante las cuales se observan las viviendas y los vehículos estacionados, así como también cualquier irregularidad que ameritara dar aviso a los dueños o advertir sobre movimientos extraños.

Los controles de una vigilancia integral abarcan todo el perímetro del lugar, adonde, además de asegurar que las personas que circulan estén autorizadas, se verifica el buen estado de piletas, quinchos, entre otras cosas.

PARA EL CONTROL Y PREVENCIÓN DE INCIDENTES

En materia de seguridad privada integral, no todo se reduce a evitar la comisión de delitos que pudieran implicar daños a personas o robos de bienes, aunque, por cierto, sea lo que más preocupe.

La prevención de incidentes (sea que deriven o no en accidentes) también pertenece a lo que es necesario controlar para que la tranquilidad sea el resultado de un servicio que se precie. Sobre todo cuando se trata de incidentes que implican el riesgo probable de derivar en accidentes.

En este sentido, los procedimientos de vigilancia, si han de pretenderse efectivos, deben ser amplios y minuciosos, para no dejar nada librado al azar y reducir al máximo las contingencias a que están expuestas las personas y garantizar el cuidado de sus bienes.

En rigor, múltiples son las tareas que deben cumplir los vigiladores privados en todos y cada uno de los objetivos adonde se desempeñan.

El recorrido permanente en distintos sectores de cada lugar forma parte de las funciones profesionales que los guardias deben asumir en instituciones, empresas y consorcios.

Planteado en esos términos, y para que no sea sólo un enunciado de buenos propósitos, el servicio debe brindarse bajo estrictos protocolos que garanticen esa responsabilidad.