VIGILADORES BIEN CAPACITADOS

El personal asociado de Cooperativa Norte SIS acredita una sólida formación y se capacita permanentemente, de modo de proporcionar un servicio de vigilancia, control y prevención de alta calidad, orientado a la excelencia.

Los vigiladores participan regularmente de capacitaciones que agregan valor a sus aptitudes, para que su labor sea más efectiva.

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Se les imparte conocimiento y se comparten experiencias sobre diversos temas relacionados con el más eficiente desenvolvimiento profesional de sus funciones y tareas, como, por caso, seguridad integral, situaciones y evaluaciones de riesgo, tecnología, prevención y manejo de fuego, comunicaciones, manejo de actas, primeros auxilios, entre otros.

De esa manera, se garantiza que los guardias conozcan en profundidad su función y todos los pormenores de la tarea asignada, bajo lineamientos claros.

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Destacados especialistas en seguridad dictan los cursos de formación. A través del programa de anual de capacitación, Norte SIS procura:

* Desarrollar una doctrina de trabajo que motive a cada integrante de la institución a concientizarse de sus tareas y funciones.

* Capacitar a los asociados en la faz operativa y administrativa, realizando un seguimiento y nivelación de aquellos recién incorporados.

* Articular con el área de Operaciones los distintos protocolos a desarrollar e instrumentar a través de distintas jornadas.

CONTROLAR, CON OBSERVANCIA DE LOS PROCEDIMIENTOS

La calidad de servicios de vigilancia, prevención y control ha de consolidarse en la medida en que se cumplan, bajo normas de estricta observancia, protocolos de seguridad en cada objetivo, con el fin de asegurar a los clientes rigor profesional.

A la manera de un reglamento interno de trabajo, los protocolos deben adecuarse en términos operativos a la modalidad de vigilancia pertinente según la naturaleza del objetivo.

Se trata, en efecto, de procedimientos acordes a lo que se haya estipulado mediante contrato y, además, a las evaluaciones de riesgo efectuadas por especialistas en seguridad para detectar con precisión las necesidades de custodia para la protección de bienes y personas.

De acuerdo con lo que se prescriba según cada situación, las correspondientes áreas de la organización que presta el servicio de vigilancia deben verificar regularmente la correcta ejecución de los protocolos.

Además, se debe ejercer un control detallado sobre las tareas de los guardias, una de cuyas obligaciones en este sentido consistirán en consignar observaciones, requerimientos y sugerencias a través de reportes periódicos.

Establecidos formalmente, los protocolos implican una metodología clara y unificada sobre las reglas operativas que deben observarse en el servicio, permitiendo garantizar aún más las prestaciones de seguridad privada.

LA VIDEOVIGILANCIA, UN RECURSO INSUFICIENTE

Para no variar, los principales análisis en materia de seguridad se realizan sobre los hechos consumados, de donde, faltaba más, se derivan entonces recomendaciones sobre métodos de prevención. Los riesgos podrían reducirse en tiempo y forma, para protección de personas y bienes, si las observaciones se anticiparan a las probabilidades del accionar de la delincuencia.

En ese orden, desde ámbitos oficiales se insiste en el consejo básico, si bien necesario, de impedir el ingreso de desconocidos a los complejos, cerrar las puertas de manera adecuada y ser solidarios entre vecinos para dar aviso sobre movimientos extraños o prestar ayuda. El consejo oficial resulta un tanto obvio, aunque conviene remarcarlo.

Voceros de consorcios, referentes policiales y de la Justicia, coinciden en reivindicar indirectamente el rol fundamental de la vigilancia privada física, sin perjuicio de los dispositivos tecnológicos de control. “Las cámaras de seguridad y los llaveros de acceso electrónico en las puertas ya no alcanzan”, confiesan.

Como lo demuestra la reiteración de robos perpetrados con inconcebible facilidad en edificios, ladrones de distinto rango logran acceder sin mayores inconvenientes, pese a la existencia de estos mecanismos, complementarios de la efectiva presencia de vigiladores que operan como vigías en el control y la prevención.

“Las cámaras son elementos de videovigilancia que, como disuasión, lamentablemente ya no sirven demasiado. Aunque, si graban, pueden ser útiles para la investigación”, admite Sebastián Viqueira, vicepresidente de la Cámara de la Propiedad Horizontal de Córdoba (CAPH). La contratación de guardias de seguridad -acepta- es una salida para tener en cuenta, aun cuando esa mejora en la calidad de vida consorcial implique por cierto un incremento de las expensas.

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